2022-05-30

Como cada 9 de junio se celebra el Día Internacional de los Archivos con el objetivo de poner en valor los documentos que conservan los archivos y que forman un patrimonio único e irremplazable que se transmite de generación en generación, siendo fuentes fiables de información para garantizar la seguridad y la transparencia de las actuaciones administrativas y para las investigaciones históricas. Este año el lema elegido es #SomosArchivo, dado que los archivos representan a la sociedad y a la gente de nuestros países, siendo verdaderos centros de la memoria al conservar las historias y el pasado de las personas, su presente y eventualmente su futuro. El objetivo es demostrar a la ciudadanía el papel de los Archivos en el desarrollo cotidiano de las diferentes actividades que como ciudadanos llevamos a cabo en el día a día, actividades de las que están testimoniadas en los archivos a través de sus fondos documentales. 

Desde el Archivo Municipal hemos organizado esta exposición virtual centrada en los proyectos de instalación de motores eléctricos en los talleres de cuchillería de principios de siglo, un símbolo de nuestra ciudad y que podemos conocer gracias a la documentación que custodiamos en el Archivo. Además os animamos a acercaros al Archivo para ver la muestra documental que complementa esta exposición, y conocer la labor diaria que realizamos para conservar el Patrimonio Documental de Albacete. Podéis visitar la muestra hasta el día 23 de junio, en horario de 9 a 14h.   

Contexto histórico

La cuchillería es una actividad íntimamente ligada a la ciudad de Albacete desde la Edad Media, ya que las primeras noticias sobre la existencia de cofradías de cuchilleros datan del siglo XV. En 1526 aparece una reclamación de un vecino de Albacete que derivó en la pragmática dada por Carlos I para que todos los que pudieran llevar armas pudieran llevar puñal, favoreciendo la industria albacetense. 

El siglo XVIII será considerado como el siglo de oro de la cuchillería albacetense, surgiendo grandes maestros y convirtiéndose la ciudad en uno de los centros cuchilleros más importantes de Europa.

La llegada del ferrocarril en 1855 favoreció la comercialización al facilitar y abaratar el transporte tanto de materias primas como del producto acabado, surgiendo la figura del vendedor con cinto en la estación. 

Si atendemos las noticias que nos proporciona Joaquín Quijada, a finales del siglo XIX apenas eran conocidas grandes fábricas e industrias y no existían grandes centros de producción, pero es el momento en el cual comenzaron a establecerse las fábricas de electricidad, harinas, chocolates y pastas, y otras industrias. En 1880 la metalurgia era la segunda industria de la ciudad, existiendo 14 cuchillerías, aunque era una industria tradicional sin capital para su modernización, siendo estas cuchillerías pequeños talleres. 

Al finalizar el siglo XIX la cuchillería presentaba un atraso técnico y comercial, siendo la única industria con proyección al exterior y con una gran competencia de los talleres extranjeros. a estas limitaciones hay que sumar la legislación restrictiva que se venía promulgando para limitar la fabricación y uso de estos elementos, especialmente de las navajas, y que continuará a lo largo del siglo XX, estando a punto de hacer desaparecer esta industria. Pueden conocer algo más sobre este hecho a través del documento destacado del mes de junio de 2020. 

Al comienzo del nuevo siglo, en 1907, el Gobierno Civil de Albacete solicitó, mediante una circular, una relación de las industrias existentes, apareciendo 19 talleres, clasificados según el número de obreros, dentro del borrador elaborado como respuesta a esa circular. Pero en este número no se incluyeron los pequeños talleres familiares de la ciudad. 

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) supuso un momento favorable para la industria navajera albacetense debido a la decadencia de los productores europeos, teniendo que abastecer ese mercado exterior, aunque con escasez de materias primas. 

Los años 20 del siglo fueron el momento de modernización de la industria, probablemente gracias al impulso producido por las necesidades del comercio exterior, siendo el momento en el que la mayoría de los talleres introducen la electricidad en la producción. También surgió en 1926 la Sociedad Cuchillera Albacetense, con 19 cuchillerías integradas, y el I Concurso de Cuchillería durante la Feria, aunque los problemas para conformar el jurado retrasaron su resolución hasta el mes de noviembre.

José Sánchez Ferrer establece el año 1934 como el momento en el que finaliza el proceso de primera motorización de los talleres, con 66 cuchillerías activas. En esos años previos al inicio de la Guerra Civil se produjo la estabilización del número de establecimientos, aunque también es el momento en el cual se inicia una crisis tras la recomposición de las industrias europeas tras finalizar el conflicto europeo. 

Pese a todo, se considera que el primer tercio del siglo XX fue el momento de transformación del sector cuchillero, adoptando el motor eléctrico y polarizándose la producción en fábricas, escasas, y en talleres, en gran número, aunque a veces muy pequeños y familiares. Esta transformación tecnológica no supuso el abandono de las herramientas anteriores, pero sí obligó a modificar los talleres y sus elementos para incorporar los motores, cambiando la forma de trabajar al mecanizar los procesos y apareciendo la fabricación seriada, con un aumento y diversificación de la producción.  

Regulación para la instalación de motores eléctricos

En Albacete la incorporación de la electricidad fue temprana, creándose en 1887 la Sociedad Albacetense de Electricidad e instalándose las primeras lámparas de alumbrado público un año después, comenzando a sustituir el alumbrado de petróleo y los motores de vapor y gas-oíl por los de electricidad. De hecho, en 1902 ya existía una red de alumbrado público en la ciudad. 

Red eléctrica en la ciudad de Albacete en 1902
Red eléctrica de la ciudad en 1902. AMAB. Pl. 135

Durante este primer tercio del siglo XX, la vida urbana de Albacete se regirá por las Ordenanzas Municipales de 1904, incluida la instalación de máquinas que se recogía en el capítulo 9º del Título 3º, dedicado a Reglas para la concesión y explotación de industrias (artículo 132 a 147). En las anteriores ordenanzas, de 1896, ya se incorporaba un capítulo referente a las industrias eléctricas, pero se centra más en el alumbrado que en la incorporación de la electricidad a la industria. 

Esta nueva regulación establecía que toda instalación de una maquina con generador de vapor, aire caliente, gas, electricidad u otro agente de energía debía solicitarse al Ayuntamiento, ya se instalara fuera o dentro de la población, teniendo que acompañar un croquis y una memoria descriptiva de la máquina, el emplazamiento en el local y la distancia mínima a las paredes medianeras, entre otros aspectos. Estas instancias serían informadas por el Arquitecto Municipal y la Comisión de obras, teniendo un período de información pública inferior a 15 días para presentar reclamaciones por parte de los vecinos. Si se cumplían estos requisitos, el Ayuntamiento concedería la licencia teniendo en cuenta el lugar donde se emplazara con relación a los edificios más próximos y las molestias que se pudieran ocasionar. Además, todos los locales destinados a industria debían tener unas condiciones de ventilación, temperatura y limpieza en relación con el número de operarios y la industria que se ejerciera. Terminada la instalación, el interesado debía solicitar la apertura junto al certificado del director facultativo de la obra, y tras practicar el reconocimiento, se otorgará la licencia de apertura en el término de 10 días.

También se indicaba que el Arquitecto municipal debía llevar un libro registro con la estadística de los motores de cualquier clase que se hallaran en funcionamiento en Albacete. Pese a que no conservamos ese libro como tal, si llegó a existir, si conservamos las solicitadas presentadas para la instalación de motores eléctricos en diversas industrias y los padrones que se realizaban para el cobro del arbitrio por su uso, así como la relación que remitía la Sociedad Eléctrica Albacetense al Ayuntamiento para el cobro de este impuestos con el listado de todos los motores a los cuales suministraban energía eléctrica. Esta documentación es la que ha servido de base para elaborar el listado de talleres de cuchillería con motores eléctricos durante los primeros 30 años del siglo XX.  

Como se aprecia en las imágenes que conservamos de los diversos croquis y planos presentados junto a las solicitudes de instalación de motores eléctricos, durante los primeros años apenas eran unos dibujos sencillos y con el paso del tiempo se convirtieron en verdaderas obras de arte llenas de color y detalles, que nos permiten conocer en profundidad la distribución de estos talleres. 

Salvo esos primeros dibujos realizados, probablemente por los propios solicitantes, la mayoría de los planos fueron elaborados por Alberto Ferrús Lerma, perito mecánico electricista, cuyo taller se encontraba en la calle Tesifonte Gallego nº 13 (donde actualmente se ubica el comercio Julián López), aunque en alguna Guía de la Provincia aparece ubicado con anterioridad en la calle Mayor. Parece que Alberto Ferrús se estableció en 1911, según la Guía Informativa del Comercio, Industria y Turismo de 1926, y tuvo una larga trayectoria profesional en la ciudad, ya que en 1951 seguía anunciando su comercio en la Revista de Feria.
Anuncio del taller de Alberto Ferrús (Guía de 1929)
Anuncio del taller de Alberto Ferrús Lerma dentro de la Guía de la Provincia de Albacete publicada en 1929. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 19

Pero aparte de Alberto Ferrús, también conservamos planos firmados por los peritos mecánicos electricistas Antonio Guzmán (4 proyectos), Luis Lerma (3 proyectos), Jesús García (1 proyecto), Benito Urrea Tabernero (1 proyecto); el ingeniero industrial Manuel Fernández (1 proyecto); los arquitectos Daniel Rubio y Buenaventura Ferrando Castells (1 proyecto cada uno), y por José Domínguez (1 proyecto) y Florencio Alcañiz (1 proyecto), cuya formación no se menciona. 

También queremos reseñar que en la búsqueda documental realizada, hemos encontrado proyectos de instalaciones de motores hasta 1921 y con posterioridad aparecen proyectos de obra de diferentes talleres e industrias, que suponemos que contenían motores por la información aportada por los padrones de arbitrios, pero que no menciona la presencia de motores eléctricos ni su ubicación al no detallar el interior del local. Aunque suponemos que estos proyectos debieron existir, por la presencia de 3 planos sueltos (sin formar parte de ningún expediente) y que hacen referencia a la instalación de motores en una cuchillería, un tostadero de café y un molino de especias fechados en 1928 y 1929, pero que no han llegado hasta nosotros 

Mecanización de los talleres de cuchillería

Hay que mencionar antes de nada, que los talleres reflejados en la tabla elaborada son aquellos de los que tenemos constancia documental pero no eran los únicos que existían en la ciudad. Por ejemplo, del pago del arbitrio estaban exentos los motores de menos de 2 caballos, por lo que esos talleres únicamente quedan reflejados en el listado remitido por la Sociedad Eléctrica Albacetense para confeccionar el padrón, aunque no se conserva para todos los años. 

Prueba de ello son los datos que aportan los informes de Estadística Industrial de la Provincia elaborados en 1906 y 1913, y que nos aportan diversos datos sobre las distintas industrias que existían. Estas estadísticas tenían como objetivo conocer, a través de un cuestionario, las condiciones de higiene general de los talleres para elaborar reglamentos y disposiciones que evitaran o impidieran los accidentes que se producían. Muchas de las cuestiones que se plantean en el cuestionario serán de vigilancia por los técnicos municipales a la hora de autorizar las solicitudes. 

El informe de 1906, elaborado por Luis Muñiz, menciona 220 industrias metalúrgicas, destacando entre ellas las dedicadas a la fabricación de cuchillos y navajas con carácter de industria tradicional y sin un perfeccionamiento en los procedimientos de fabricación. Se mencionan 53 talleres y fábricas, siendo las más importantes las de Justo Arcos, López y Compañía, Sánchez Hermanos, Joaquín Zafrilla y la Sociedad La Industria, movidas todas ellas por motores eléctricos con una fuerza total de 21 caballos. Si comparamos estos datos con los extraídos del padrón de motores coinciden, ya que son las únicas industrias cuchilleras que aparecen y suman un total de 21 caballos (sumando el taller de Ricardo Zafrilla). Otro dato curioso que nos ofrece esta estadística es la presencia de 243 operarios hombres y varios niños con un jornal de 3 pesetas por 10 horas de trabajo, siendo el salario más alto de todos los mencionados en las distintas industrias. 

El informe de 1913, elaborado por Manuel Fernández Nieto, ya menciona las reticencias a suministrar la información solicitada, recogiendo el mismo número de industrias metalúrgicas, pero menciona que las fábricas de navajas y cuchillos cuentan con un precio reducido para la electricidad y están movidas en exclusiva por motores eléctricos de pequeña capacidad. Aunque mantiene el número de talleres existentes, destaca la Sociedad Casas y Cullell por la elaboración de artículos de lujo. Si volvemos a observar los padrones de motores podemos comprobar que el precio pagado era inferior al de otras industrias porque se pagaba según el número de caballos del motor, siendo el mínimo 2 caballos (los motores de menor potencia estaban exentos del pago). Además recoge un listado de las fábricas de cuchillería de la ciudad, cuyos datos coinciden con la tabla elaborada. 

Listado de fábricas de cuchillería de Albacete (1913). AMAB, Fondos Albacetenses, C. 20
Listado de fábricas de Cuchillería de Albacete recogido en la Estadística Industrial de la Provincia de 1913. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 20

La primera solicitud de licencia para instalar un motor eléctrico de la que tenemos constancia documental es de 1906, presentada por Juan Garijo Sánchez para instalar un motor de 5 caballos para aserrar maderas en la calle Padre Romano nº 35, pero no incorpora ningún croquis ni plano, como se indicaban en las ordenanzas, por considerar el Arquitecto Municipal que la sencillez de la instalación no lo requería. 

El primer plano que conservamos es el perteneciente a la solicitud presentada por José Villaescusa Claramontes para instalar un motor eléctrico de 2 caballos para su herrería en la Posada del Rincón (Calle Hurtado de Matamoros). El primer taller de cuchillería del que tenemos una solicitud para instalar un motor eléctrico es el de Román Medrano Fernández en la calle Hurtado de Matamoros nº 71 en 1914 (en el padrón de motores de 1915 ya aparece), aunque en el proyecto de reforma del edificio del paseo de la Feria nº 43 para establecer la fábrica de Juan Cullell ya se menciona la instalación de un motor eléctrico.

Como hemos mencionado, el primer padrón de motores de 1906 contiene 5 talleres de cuchillería, del total de 52 industrias con presencia de motores eléctricos que pagaban el impuesto, siendo posible que existieran talleres con motores más pequeños exentos del pago. Para el año 1930 serán 46 talleres del total de 191 industrias recogidas en el padrón, lo que no deja lugar a dudas de la creciente importancia de la energía eléctrica y el desarrollo de numerosas industrias en la ciudad, así como la aparición de los primeros ascensores en algunos edificios importantes como el Pasaje Lodares o la residencia de Camilo Legorburo en la calle Concepción. 

A continuación queremos mencionar brevemente aquellos talleres pioneros en la instalación de motores eléctricos, remitiendo a la documentación de la galería de imágenes que aparecen al final para conocer aquellos proyectos que se conservan en el Archivo Municipal entre 1915 y 1921, extendiendo el periodo estudiado hasta 1930 por ser los años en los que se produce el gran crecimiento en la introducción de la electricidad en la industria de la ciudad. 

Comenzamos el recorrido por la fábrica de Juan Miguel López o López y Compañía ubicada en el Paseo de la Veleta, conocida como El Águila. Esta fábrica será de las primeras en contar con un motor de 7 caballos, siendo el de mayor fuerza de todos, aunque no tenemos ninguna referencia de cómo sería la fábrica al no disponer de planos. La importancia de esta fábrica le llevará a aparecer en la obra La defensa del Comercio publicada en 1912 en Madrid, donde se recogen las disposiciones vigentes en materia comercial y de ferrocarriles, así como propaganda comercial de distintas empresas españolas.
Anuncio de la fábrica El Águila dentro de La Defensa del Comercio (1912). AMAB, Biblioteca Canalejas, R-371
Anuncio dentro del libro La Defensa del Comercio (1912). AMAB, Biblioteca Canalejas, R-371
Anuncio de la fábrica Sánchez Hermanos en la Guía de la Provincia de 1904. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 10
Anuncio de la Guía de la Provincia de 1904. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 19
Otro de los talleres que permanecerán abiertas con motor eléctrico, en este caso de 5 caballos aunque en un primer momento era de 3, será la fábrica de Sánchez Hermanos, que en la Guía de 1927 aparece como Fábrica de Navajas El Sol, ubicada en la calle Tinte nº 2 con esquina a la calle Marqués de Villores. Esta empresa recibirá la consideración de proveedor de la Casa Real.

En este anuncio de 1904 destaca la mención de que está movida por electricidad, lo que nos hace pensar que la inclusión de la regulación de la instalación de los motores en las Ordenanzas Municipales de 1904 y la aparición del arbitrio por su uso surge tras comenzar las industrias a instalar estos elementos. Aunque no conocemos la distribución de este taller si sabemos que se ubicaba en la planta baja de las viviendas que su propietario reformó en 1912.

Otro apellido muy reconocido dentro de la industria cuchillera y que serán también de los primeros en incorporar la electricidad a sus talleres son los Zafrilla, tanto el taller de Ricardo Zafrilla ubicado en la calle Cruz nº 27 como el de Joaquín Zafrilla ubicado en el Paseo del Istmo nº 11, aunque este último aparecerá como baja en 1920 para reaparecer en 1928. 

Ricardo Zafrilla o Zafrilla hermanos será el único taller en este período que contará con dos motores a partir de 1922, y cuya instalación será solicitada en 1920, aunque en el plano adjunto solo indique la ubicación de uno de los motores. 

La importancia de este taller le llevará a ser incluido en el Catálogo de exportadores y productores españoles (1928) elaborado por el Consejo de la Economía Nacional, junto al taller de Antonio M. Gómez. 

Además, contará, como otros talleres, con un quiosco en el recinto ferial para la venta de navajas durante la Feria, que según recoge la solicitud de autorización para su instalación de 1912 se ubicaría entre los dos árboles al final del paseo central.

Solicitud de cambio de escaparate por parte de Joaquín Zafrilla. AMAB, C. 797 - 3
Solicitud de Joaquín Zafrilla para cambiar una puerta por un escaparate. AMAB, C. 797 - 4.

En realidad el taller de Ricardo Zafrilla no será el único con dos motores (otros talleres como el de Francisco Martínez, ubicado en la calle Feria, contará con dos motores a partir de 1930), ya que aparece el taller de Diego Merino y Compañía con 3 motores y un total de 11 caballos instalado en la carretera Casas Juan Nuñez (que más adelante se asocia al Barrio de San Ildefonso) en el padrón de los años 1925-1926. Pero esta industria suscita algunas dudas sobre su actividad. En ese primer padrón aparece escrito a lápiz entre los nombres del padrón, indicando "cuchillería" como industria, incluyéndose en los dos padrones siguientes, pero en 1928 y 1929 aparece dedicado a carpintería y en 1930 vuelve a aparecer la anotación "cuchillería" a lápiz tras tachar "carpintería", pero ya con un único motor de 5 caballos, y así aparecerá al menos dos años más. 

Si atendemos a los proyectos, en 1922 Diego Merino Soriano presenta una solicitud para construir un taller de carpintería en la carretera de Albacete a Ayora km 77,9 (Barrio de San Ildefonso) y en 1924 otra solicitud, junto a Francisco García Gómez, para la instalación de 3 motores eléctricos. Aunque este último expediente no se conserva, si tenemos recogido el acuerdo de la Comisión Municipal Permanente por el cual se concede la autorización para instalar los motores en una carpintería. Esto nos hace dudar que esta industria fuera realmente una cuchillería, al menos durante los años que cuenta con 3 motores, ya que sería la única del momento, y nos lleva a pensar que una fábrica de esas dimensiones (comparada con las existentes en el momento que necesitaban menor potencia y tenían una gran relevancia) debería contar con una gran difusión como para no tener más referencias sobre ella.

Firma de Gregorio Arcos
Firma de Gregorio Arcos. AMAB, C. 805 - 1
El otro taller que aparece en 1906 con motor eléctrico es del de Justo Arcos Aroca ubicado en la calle San Antonio nº 16, que pese a comenzar el siglo con un motor de 5 caballos y llegará a 1930 con uno de 2 caballos y medio. De este apellido también encontramos el taller de Gregorio Arcos Aroca ubicado en la calle Feria nº 1 o callejón de las Portadas nº 3 con motor desde 1908 y que a partir de 1923 será propiedad de Roberto Arcos Abia, su hijo. Coincidiendo con este cambio de titularidad en el taller, Gregorio Arcos realizó una reforma de su vivienda del callejón de las Portadas en 1924, en la que se especifica que la planta baja quedará habilitada para paso de vehículos y la planta primera para vivienda.  

De todos los cuchilleros, la familia Arcos será la más conocida a nivel internacional, llegando hasta nuestros días. 

Otro de los talleres que comienza en 1908 con el uso de la electricidad y que perdurará a lo largo del tiempo es el de Álvaro García, ubicado en la calle Pablo Medina nº 16, contando con un quiosco a la derecha del final del paseo de entrada al recinto ferial.

A estos talleres se irán sumando otros como el de la Sociedad la Industrial ubicado en la calle Tinte nº 2 y después en el callejón de los Gatos nº 19, el de José Portero en el callejón de los Gatos nº 4 o los más pequeños de Celestino Alarcón y José Piqueras.

Anuncio del taller de Álvaro García en la Guía de la Provincia de 1927. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 10
Anuncio del taller de Álvaro García en la Guía de la Provincia de 1927. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 19
Anuncio de varias cuchillerías en la Guía de la Provincia de 1930. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 10
Anuncio sobre cuchillería en la Guía de la Provincia de 1930. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 19
Listado de fabricantes de navajas y puñales de la Guía de la Provincia de 1921. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 10
Listado de fabricantes de navajas y puñales en 1921. AMAB, Fondos Albacetenses, C. 19

Como vemos, son numerosos los anuncios que los distintos talleres publicaban con motivo de la elaboración de las Guías sobre la provincia que se editaban de cara a la Feria de septiembre, y que nos ayudan también a conocer la realidad sobre estos talleres. 

Otras industrias mecanizadas

Pero no solo de cuchillos y navajas vivía Albacete, ya que existía una gran variedad de industrias tanto de alimentación como de fabricación de productos distribuidas por los barrios de la ciudad y que fueron incorporando la electricidad. 

Existían numerosas panaderías, talleres de herrería, serrerías y carpinterías, talleres de mármol, talleres mecánicos, fábricas de hielo, imprentas, tintorerías, fábricas de gaseosas y sifones, molinos, y tostadores de café, entre otras, y algunos de sus planos también se pueden encontrar en una galería de imágenes al final. 

Todo este tejido industrial demuestra que Albacete poseía una próspera industria que ayudaría al crecimiento urbano que se fue produciendo en los años 20 del siglo pasado, sin dejar de lado la actividad agrícola que también se había desarrollado tradicionalmente en la zona. 

Problemas derivados de la instalación de motores eléctricos

Aunque se pueda pensar que la aparición de los motores eléctricos en las distintas industrias de Albacete pudiera conllevar un aumento de los accidentes laborales, parece que estos primeros motores eran bastantes seguros o al menos el Boletín de la Estadística Municipal no recoge ningún accidente, entre 1913 y 1920, derivado de su uso en ninguna industria, aunque existía un apartado específico para anotarlos. Si aparecen 4 accidentes laborales en cuchillerías debido al uso de herramientas de mano. 

Pero la aparición de los motores sí derivó en la aparición otros problemas y quejas por parte de dos colectivos: los profesionales que realizaban los proyectos y los vecinos de estas industrias.

Quejas de peritos industriales

Esos primeros dibujos sin firmar y sin cumplir la normativa vigente provocaron que Alberto Ferrús presentara una queja ante el Ayuntamiento en agosto de 1918. En ella argumenta la admisión por parte del Ayuntamiento de solicitudes con planos y croquis que no han sido realizados por las personas debidamente autorizadas por las disposiciones vigentes. Por ello pide que solo sean admitidas las que se acompañen de planos firmados por personas que posean el título de ingenieros o peritos industriales, y se aclaren las reglas para las concesiones y explotaciones de industrias según los artículos 133 y 140 de las Ordenanzas Municipales, apoyándose además en dos Reales Órdenes que mencionan estas mismas quejas por parte de industriales de toda España.

Anuncio del taller de Alberto Ferrús (Revista de Feria de 1951)
Revista de Feria de 1951. AMAB

La primera es la Real Orden de 29 de agosto de 1903, donde los peritos mecánicos electricistas con título de la Escuela Superior de Artes e Industrias de Madrid solicitaban el cumplimiento de los dispuesto en el Real Decreto de 20 de agosto de 1895 donde se establecía que para obtener el título se debía superar un examen y se debían pagar 25 pesetas de tasas, con el cual se les autorizaba a realizar y firmar proyectos en obras particulares, siempre que no fuera necesaria la intervención de un ingeniero industrial.

La  segunda es la Real Orden de 22 de enero de 1907 donde el Presidente de la Asociación de Peritos industriales reclama que se aclaren las facultades de los peritos mecánicos industriales de la anterior Real Orden, añadiéndose en esta ocasión autorización para firmar toda clase de proyectos de su especialidad y dirigir su realización, siempre que la potencia no excediera los 25 caballos en industrias particulares. 

Por estos motivos es lógico que el mayor perito mecánico de la ciudad presentara una queja ante el Ayuntamiento cuando se estaban autorizando instalaciones que no cumplían estas indicaciones, ya que iba en perjuicio de su propio negocio. Y efectivamente, aunque no sabemos la contestación que el Ayuntamiento dio al reclamante, a partir de ese momento todas las solicitudes presentan un plano firmado por un técnico autorizado, en su mayoría de Alberto Ferrús. 

Quejas de vecinos de las industrias

Pero la aparición de los motores también provocó que los vecinos de estos talleres, en muchos casos rodeados de viviendas, comenzaran a presentar quejas ante el Ayuntamiento por las molestias que les causaba su funcionamiento, aunque los vecinos tenían un tiempo para presentar alegaciones antes de que se concediera la licencia de instalación. 

Y no tardaron en llegar estas reclamaciones, puesto que la primera que conservamos es de octubre de 1915 (la instalación del motor había sido autorizada el 28 de septiembre), presentada por Juan Ramón Sanz por los ruidos nocturnos en su casa que provocaba el motor de una panadería contigua. Según el Arquitecto, en esta ocasión, sería suficiente con mejorar la sujeción y ajuste del recipiente de madera donde se depositaba la masa para evitar esas molestias. Pese a que el panadero ejecutó lo mandado por la Corporación no resolvería el problema, ya que el mismo vecino volvió a presentar una nueva queja en enero de 1916, aunque en esta ocasión el Arquitecto informó que la instalación cumplía todos los requisitos y los ruidos eran inevitables, aunque se notificó al dueño del negocio, Julián Moreno, que si no realizaba reformas que evitaran los ruidos se le caducaría la concesión. Ante esta advertencia, el propio Julián Moreno escribirá al Ayuntamiento para indicar que el ruido es producido por la propia maquinaría y por tanto inevitable, y que las quejas se fundamentan en poseer el hijo del reclamante la misma industria en un lugar cercano.

Suponemos que al final se realizarían esas reparaciones para que la panadería continuara abierta, ya que en 1924 esta industria recibió otra queja de la vecina que ocupaba la vivienda contigua en esa fecha, Juana Mora. Esta vez se habían producido daños en la pared medianera al sufrir un pandeo hacia la panadería, y se solucionaría con la reparación de la parte afectada. 

Aunque no parece que fuera habitual que los vecinos presentaran sus reclamaciones durante el tiempo de alegaciones, parece que si ocurría y podía suponer la denegación de la autorización. Es el caso de la reclamación presentada por Dolores Rodríguez, que en 1915, donde argumenta que la fábrica de chocolates junto a su casa funcionaba con un motor clandestino, ya que en 1913 había sido denegada la instalación por una reclamación presentada por su hijo durante las alegaciones para su concesión. Aunque la Corporación se reitera en la negación de autorizar el motor mientras no se cumplan las condiciones adecuadas, no tenemos constancia de que se solicitara el permiso ni de nuevas quejas al respecto pero la fábrica aparece dentro del padrón de arbitrios en 1915 y 1916, no sería tan clandestino el motor. 

Los talleres cuchilleros tampoco estuvieron exentos de recibir quejas de los vecinos. Tenemos constancia de una queja presentada contra el taller de Natalio Alarcón en 1916 presentada por el funcionamiento sin licencia de un motor eléctrico en la calle Tejares nº 6 y que habían causado daños en la vivienda contigua. Tras la inspección, el arquitecto consideró que se debía modificar la instalación del motor para separarlo de la pared medianera y solucionar el problema.

Para saber más
- GIL JIMÉNEZ, Benito. Una historia de luz, industria y modernidad en la llanura albaceteña. Instituto de Estudios Albacetenses Don Juan Manuel, 2021.
- PASCUAL LÓPEZ, Mariana ; MARTÍNEZ-GÓMEZ SARRIÓN, Luis Miguel. La cuchillería de Albacete en el siglo. Albatan Ediciones, 2007.
- SÁNCHEZ FERRER, José. La cuchillería de Albacete en la época de la primera mecanización de los talleres. Albatan Ediciones, 2008.